La imagen de una playa atestada y un pueblo con turistas no cuenta toda la historia: detrás de los números del último informe del Consejo Económico y Social (CES) de Baleares para 2025 hay familias —trabajadoras, residentes y migrantes— que experimentan la cara cotidiana de una economía que crece, pero que deja problemas estructurales sin resolver.
El documento, presentado en el Parlament, recoge que apenas 51% de las personas que viven en las islas nacieron allí; el resto procede de otras comunidades y de fuera de España. Esa composición demográfica, junto con la presión del turismo y el alza de precios, coloca a la vivienda en el centro de las preocupaciones públicas.
Un crecimiento económico que no alivia la presión sobre la vivienda
Según el informe, la economía balear creció un 3% en 2025, cifra que confirma una desaceleración pero sigue por encima de la media española. Sin embargo, el optimismo macroeconómico contrasta con la dificultad real para encontrar vivienda asequible: el precio medio del metro cuadrado urbano fue de 401 euros en 2025, frente a los 363 euros del año anterior, un incremento del 10% en doce meses.
- El informe refleja una población diversa: 51% nacidos en Baleares, 20% en otra autonomía y 21% en otro país.
- El turismo sigue creciendo en llegadas y gasto por visitante, aunque las estancias totales disminuyen.
- Los precios hoteleros y del suelo urbano son los más altos de España, según el CES.
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Crecimiento del PIB (2025) | 3% |
| Precio medio m² urbano (2025) | 401 € |
| Precio medio m² urbano (2024) | 363 € |
| Composición por lugar de nacimiento | 51% Baleares; 20% otra CCAA; 21% otro país |
El aumento en el coste del suelo y de los alojamientos hoteleros alimenta la sensación de exclusión entre quienes trabajan en sectores clave como la hostelería y los servicios. El CES apunta que, pese al dinamismo económico, persiste la necesidad de que la renta disponible permita afrontar el coste de la vida.
Servicios públicos tensionados
Además de la vivienda, el informe subraya la presión sobre la sanidad y la educación: la falta de infraestructuras provoca tensiones en ambos sectores. En un archipiélago que recibe más visitantes cada año, las demandas sobre hospitales, centros de salud y escuelas se intensifican en un contexto con menor capacidad de expansión física y logística.
El documento también destaca el comportamiento del turismo: aunque suben el número de visitantes y el gasto medio por estancia —el informe sitúa el gasto por turista en una media de 1,228 euros por estancia—, la duración de las estancias disminuye. Los hoteles registran un encarecimiento de sus precios que el CES cifra por encima de la media nacional.
Los datos plantean preguntas concretas para las administraciones: ¿cómo incrementar la oferta de vivienda asequible sin frenar la inversión turística? ¿qué medidas de planificación y financiación son necesarias para ampliar infraestructuras sanitarias y educativas en un territorio con limitaciones físicas y gran estacionalidad? El informe actúa como un termómetro que evidencia que el crecimiento económico por sí solo no resuelve las desigualdades ni las carencias de servicios básicas.
Si Baleares quiere sostener su modelo económico sin sacrificar la calidad de vida de su población, los responsables públicos y el sector privado deberán articular respuestas integradas que atiendan tanto la demanda de vivienda como la fortalecimiento de servicios públicos fundamentales.