El Niño podría alcanzar intensidad histórica y elevar riesgos climáticos a escala nacional
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) actualizó su seguimiento mensual y concluyó que el fenómeno de El Niño que se formó el mes pasado tiene un 81% de probabilidad de convertirse en "muy fuerte", la categoría máxima que utiliza la agencia. Los pronósticos sitúan su máxima influencia durante el otoño y el invierno, periodos críticos para la distribución de lluvia y temperatura que afectan directa y profundamente a México.
Según la evaluación de la NOAA, este episodio ya pasó con rapidez de una fase débil a una fase moderada, y no hay señales de desaceleración en su fortalecimiento. Las temperaturas superficiales del océano en zonas del Pacífico ecuatorial —indicadores clave para medir la fuerza del fenómeno— se encuentran en niveles récord o cercanos a récord para esta época del año. Ese calentamiento se produce además sobre una base ya elevada por el calentamiento global de origen humano.
“Es bastante extremo”,
afirmó la científica Emily Becker, vinculada al equipo que monitorea El Niño en la Universidad de Miami, en relación con la magnitud y la rapidez del evento en curso.
Los efectos asociados a un El Niño muy fuerte son variados y de amplio alcance:
- Sequías en regiones que dependen de lluvias estacionales.
- Precipitaciones intensas y aguaceros en otras zonas, que elevan el riesgo de inundaciones y deslaves.
- Olas de calor más frecuentes y prolongadas.
El antecedente más cercano en intensidad fue el evento de 1997-1998, que según el Banco Mundial generó consecuencias humanas y económicas severas: 23,000 muertes y daños que se calcularon en hasta 45,000 millones de dólares en distintos países. Especialistas citados por la fuente consideran que el episodio actual podría rivalizar con aquel o incluso superarlo en términos de fuerza.
| Elemento | Dato relevante |
|---|---|
| Probabilidad de ser "muy fuerte" | 81% |
| Registro instrumental iniciado | 1950 |
| Referente 1997-1998 (impactos) | 23,000 muertes; hasta 45,000 millones USD en daños |
Para México, un El Niño de gran intensidad implica desafíos puntuales: cambios en la distribución de lluvias que pueden afectar la producción agrícola, disponibilidad de agua para consumo y riego, mayor potencial de incendios en zonas secas y presiones adicionales sobre sistemas de salud ante olas de calor. La variabilidad regional es alta —mientras algunas áreas pueden enfrentar sequía, otras recibirán precipitaciones extraordinarias—, por lo que la planificación y la coordinación interinstitucional serán esenciales.
El aviso de la NOAA subraya la necesidad de que autoridades, sectores productivos y sociedad civil refuercen medidas de prevención: monitoreo hidrometeorológico, planes de gestión de sequías e inundaciones, campañas de protección a población vulnerable y mecanismos financieros para mitigar daños. El contexto de calentamiento global de fondo incrementa la complejidad y la magnitud de las respuestas requeridas.
Un experto citado por la agencia resumió la percepción entre científicos: “Este no es un Niño cualquiera”, lo que exige anticipación y preparación reforzada frente a un episodio que podría tener implicaciones económicas y sociales de gran alcance.