En instituciones hospitalarias de La Habana, pacientes con enfermedades graves experimentan demoras prolongadas en diagnósticos y terapias por la falta de equipos y el deterioro de la infraestructura. La situación, detallada en reportes y testimonios recogidos en el Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR), describe un sistema sanitario que atraviesa una severa tensión por fallas tecnológicas, cortes de energía y la imposibilidad de reponer piezas y suministros.
Cómo se ha desmoronado una promesa histórica
Desde su consolidación como un sistema público universal, la salud en Cuba fue presentada como una conquista social. Sin embargo, múltiples factores recientes han precipitado su crisis: el impacto prolongado de la pandemia de covid-19, el endurecimiento de sanciones externas y una escasez de combustible que afecta la logística técnica y el mantenimiento. La combinación ha dejado equipos fuera de servicio, produjo daños acumulados y redujo la capacidad operativa en áreas claves como oncología, cardiología, nefrología y la atención maternoinfantil.
Consecuencias concretas para pacientes y servicios
Los efectos son palpables en la experiencia de quienes requieren estudios o tratamientos complejos. Pacientes esperan semanas por tomografías o radioterapia; en algunos centros un único equipo concentra la demanda de la capital y de otras provincias, lo que prolonga listas de espera y complica el curso de enfermedades que requieren atención oportuna.
"Ustedes no pueden imaginar lo que es tener estos dolores, saber que te está mermando la vida y saber que te están diciendo 'vamos a ver cuándo se puede' hacer el estudio"
El testimonio corresponde a una paciente oncológica que ilustra la urgencia y la incertidumbre que atraviesan los usuarios del sistema.
- Tiempo de espera: semanas para exámenes diagnósticos esenciales.
- Concentración de servicios: un único equipo atiende casos de la capital y provincias en ciertos centros.
- Deterioro tecnológico: más del 50% de la línea tecnológica del programa de cáncer reporta afectaciones.
Datos que resumen el impacto
| Indicador | Valor informado |
|---|---|
| Pacientes en espera de radioterapia en el INOR | 1,200 |
| Porcentaje de afectación de la tecnología oncológica | 80% |
| Dependencia en tomografías | Casos concentrados en un único equipo |
Las fallas eléctricas, además, impactan la vida útil de baterías y equipos, y la dificultad para importar repuestos —producto de sanciones y restricciones comerciales— dificulta las reparaciones. Ante esto, el personal de mantenimiento y electromedicina señala que numerosas máquinas funcionan de forma parcial o han quedado fuera de servicio por falta de piezas.
Adicionalmente, se registra un éxodo de profesionales hacia sectores con mejores condiciones económicas, lo que reduce la capacidad de respuesta clínica y técnica en especialidades críticas. El resultado es una doble tensión: pacientes que no reciben atención oportuna y servicios que operan por debajo de su capacidad funcional.
En conjunto, estos elementos configuran una crisis de acceso y calidad que, más allá de sus causas políticas o económicas, tiene consecuencias directas en la salud y el pronóstico de personas con enfermedades crónicas y agudas. Para observadores y gestores de salud pública, la situación cubana plantea preguntas sobre la sostenibilidad de modelos de cobertura universal ante perturbaciones prolongadas en recursos y capital humano.