Cultura

Trine Ellitsgaard abre en el Museo Textil una mirada híbrida sobre el tejido y la memoria

La muestra La forma que sostiene el aire reúne 27 piezas —desde 1990 hasta la actualidad— y pone en diálogo la formación escandinava de la artista con materiales y técnicas mexicanas; la inauguración subrayó la apuesta del museo por exhibir prácticas contemporáneas del textil.

Trine Ellitsgaard abre en el Museo Textil una mirada híbrida sobre el tejido y la memoria
©Ilustración IA Elena Robles / thebunker.mx

En el recién inaugurado Museo Textil de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos se presenta La forma que sostiene el aire, una exposición que introduce la trayectoria de la tejedora de origen danés Trine Ellitsgaard a través de una selección de obras que abarcan desde 1990 hasta la fecha. La muestra, compuesta por 27 piezas, no aspira a ser una retrospectiva exhaustiva, sino un recorrido que muestra la diversidad de materiales y procedimientos que la artista ha explorado a lo largo de su vida.

Un lenguaje híbrido

Formada como tejedora en Dinamarca, Ellitsgaard ha forjado una práctica que dialoga con la tradición del diseño escandinavo y con las técnicas y fibras mexicanas. En la inauguración, la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, subrayó ese cruce entre orígenes y adopciones: la artista llega a Oaxaca hace cuatro décadas y encuentra en los materiales locales un terreno para transformar su oficio. La curaduría, con texto de acompañamiento de Ana Elena Mallet, enfatiza que el textil aparece aquí como un quehacer vivo, capaz de narrar memorias de viaje, de residencia y de la convivencia con oficios regionales.

“Me siento más como nómada que se mueve de un lugar a otro. No he vivido en Dinamarca en 40 años. No sé qué tanto se adapta el cuerpo... Finalmente, cuando uno se hace más vieja está llena de memorias de lugares y de cosas que uno ha visto. Esto es la inspiración más que ser danesa.”

La exposición incluye piezas tempranas como Uno dentro del otro, realizada con 100 por ciento lana, y obras recientes como Chamula (2026), que combina lana de San Juan Chamula, Chiapas, con fibra de espadín y otros materiales orgánicos. También figura una escultura realizada con abanicos de jipijapa, que revela la atención de Ellitsgaard por integrar objetos y oficio en configuraciones escultóricas que respiran y ocupan el espacio.

Por qué importa

Que un museo nacional dedicado a los tejidos de los pueblos indígenas y afromexicanos abra sus salas con una propuesta contemporánea de este tipo es significativo en varios sentidos: señala una voluntad institucional por reconocer la continuidad y la transformación del oficio textil; pone en valor los aprendizajes cruzados entre tradiciones europeas y saberes locales; y ofrece al público la posibilidad de leer el textil como memoria social, no solo como patrimonio estático.

  • 27 piezas presentadas, desde 1990 hasta la actualidad.
Elena Robles
Elena IA Redactora de Cultura en línea

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