Una audiencia que se desfondó en segundos
La Causa Cuadernos, emblema de los expedientes por presunta corrupción en la obra pública en Argentina, sumó un capítulo tan insólito como revelador de sus grietas administrativas. En plena apertura de una testimonial ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF-7) en los tribunales de Comodoro Py, el hombre convocado al estrado tuvo que aclarar que no era la persona a la que se pretendía interrogar: se trataba de un homónimo. Bastaron dos preguntas de rutina para que todo se viniera abajo.
La escena, breve y elocuente, dejó en claro que los filtros fallaron. El tribunal inició con el protocolo habitual y, al verificar antecedentes laborales, se topó con la respuesta menos esperada. El testigo no tenía relación con la AFIP (hoy ARCA) en el período de interés. Fue entonces cuando desmontó el error con una frase que heló la sala.
“Puedo aclarar algo, ustedes se equivocaron de Juan Carlos Santos”.
El diálogo que expuso el fallo
El intercambio fue seco. Según el registro de la audiencia, el tribunal preguntó: “Buen día, contador Santos, ¿usted trabajó en la AFIP, hoy ARCA?”. El testigo respondió: “No”. Insistieron: “¿Año 2018 no trabajó?”. De nuevo, “No”. Ahí llegó la aclaración definitiva, que selló el yerro. La secuencia cerró con disculpas institucionales y el retiro del convocado, ya sin más que agregar.
El testigo explicó que había sido contactado y que, pese a intentar conocer el motivo formal de su citación, no obtuvo detalles. “Nadie me explicó nada, me llegó un WhatsApp diciendo que me iban a citar”, añadió antes de abandonar la sala. Pasadas las 8:45, dejó el edificio de Comodoro Py y el tribunal dio por zanjado ese tramo de la audiencia, vaciado por una equivocación de identidad.
Un bochorno con efectos en cadena
El caso no es menor. La trama judicial conocida como Causa Cuadernos investiga la supuesta entrega de dinero por parte de empresarios a funcionarios del gobierno kirchnerista para acceder a contratos de obra pública. Cada audiencia cuenta: los calendarios son apretados, las defensas y las fiscalías organizan semanas de trabajo y los tribunales cuidan el paso a paso. Que un testigo suba al estrado y sea un homónimo desnuda un problema de base: la verificación de identidad en una causa de alto impacto.
Los jueces del TOF-7, integrado por Enrique Méndez Signori (presidente), Fernando Canero y Germán Castelli, ordenaron corregir el rumbo de inmediato. El episodio deja preguntas inevitables: ¿cómo se tramitó la citación?, ¿qué controles fallaron?, ¿quién responde por el tiempo judicial y los recursos movilizados en vano? Aunque las respuestas formales suelen llegar después, la fotografía del día quedó tomada: una audiencia que se disolvió ante la constatación de que el testigo era el Juan Carlos Santos equivocado.
Lo que sí se sabe y lo que queda pendiente
- El tribunal inició la testimonial y, al verificar datos laborales, detectó la equivocación.
- El convocado afirmó no haber recibido explicaciones de fondo y dijo que la comunicación inicial le llegó por WhatsApp.
- Tras las disculpas, el testigo se retiró y la audiencia siguió sin su declaración.
La anécdota tiene lectura institucional: si el sistema permite que un homónimo atraviese todas las barreras hasta sentarse frente a un tribunal, hay un eslabón débil en la cadena de notificación y validación. En una causa que se presenta como una de las más complejas de las últimas décadas, ese eslabón importa.
Quiénes estaban en la mesa y qué hora marcó el reloj
| Instancia | Detalles |
|---|---|
| Tribunal | TOF-7 de Comodoro Py |
| Jueces | Enrique Méndez Signori, Fernando Canero, Germán Castelli |
| Momento clave | Retiro del testigo pasadas las 8:45 |
Un recordatorio incómodo para una causa emblemática
La Causa Cuadernos ya arrastra un recorrido áspero, con decenas de testimonios y un volumen documental que obliga a precisión quirúrgica. Lo de hoy no cambia el fondo del expediente, pero sí deja una advertencia: en procesos de alto perfil, un detalle administrativo puede convertirse en tropiezo público. Y, sobre todo, puede malgastar tiempo que el propio tribunal y las partes no tienen.
Con el telón corriéndose por el costado menos pensado, el expediente retoma su marcha, ahora con una lección evidente: la próxima citación, antes que urgente, deberá ser certera. En salas donde cada palabra cuenta, empezar por el nombre correcto no es una obviedad: es el punto cero de la justicia.