Una discusión que regresa a la mesa
En Argentina, cuando se habla de elecciones suele pensarse en filas largas, voces cruzadas y en la cuenta mental de cuánto cuesta sostener el calendario cívico. A esa conversación volvió el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, al sostener que las PASO —las primarias que se celebran de forma abierta, simultánea y obligatoria— “no le sirven a la sociedad” en su formato actual. El mandatario retomó un tema sensible: quién decide, cómo se eligen las candidaturas y cuánto paga la ciudadanía por ese proceso.
“Es una encuesta muy cara. No fortalecen a los partidos políticos”.
Con esa frase, Jalil empujó un cambio de foco: que los partidos vuelvan a asumir la tarea de ordenar sus listas mediante internas o acuerdos, sin que toda la población sea convocada necesariamente a un turno extra de votación. Es un planteamiento que interpela no sólo a la dirigencia, sino a cualquier votante que ha sentido el peso de dedicar otro domingo a la política sin ver claro el beneficio.
La propuesta: de la primaria abierta al consenso partidario
El gobernador sostiene que mantener o modificar las primarias debería ser una decisión que cada provincia evalúe, pero con una premisa común: amplio consenso. Apunta a una negociación entre gobernadores del justicialismo y de otras fuerzas para redefinir reglas. La idea central es que las disputas internas se procesen puertas adentro de las organizaciones partidarias y que éstas recuperen identidad y disciplina, algo que, en su lectura, se diluyó con el tiempo.
Jalil también colocó en la agenda el debate sobre las llamadas listas colectoras, al sugerir que esa discusión “regrese a los partidos políticos” y se resuelva con acuerdo de mandatarios. En términos prácticos, la pregunta subyacente es cómo evitar que la ingeniería electoral termine sustituyendo el trabajo programático y de base que solía dar forma a las candidaturas.
Una ley con más de una década y cuentas pendientes
Las PASO nacieron de una ley aprobada en 2009. Desde entonces, la promesa de ordenar la oferta electoral chocó en ocasiones con la percepción de que el mecanismo se utilizó de forma imperfecta. Jalil lo resumió sin rodeos al afirmar que “no se han utilizado como corresponden” y que llegó el momento de “resolver con el mayor consenso posible” qué hacer con ellas.
| Tema | Postura de Jalil |
|---|---|
| Vigencia de las PASO | “No le sirven a la sociedad”; propone modificarlas |
| Costos | Las considera “una encuesta muy cara” |
| Fortalecimiento partidario | Retornar la definición de candidaturas a internas o consensos |
| Listas colectoras | Debate debe volver a los partidos, con consenso de gobernadores |
| Método de decisión | Acuerdo amplio entre distintas fuerzas y provincias |
El impacto en la gente: tiempo, dinero y representación
Para la ciudadanía, el centro de la discusión no son los tecnicismos, sino su vida diaria. La idea de votar varias veces al año puede resultar razonable si mejora la representación; si no, se percibe como una carga. Ahí se engarza el argumento del gobernador: si la primaria funciona como un sondeo costoso que no ordena, el incentivo para sostenerla se diluye.
- Los partidos recuperarían la responsabilidad de filtrar candidaturas antes de ir a la boleta general.
- La decisión sobre el mecanismo se tomaría con consensos entre gobernadores de distintas fuerzas.
- El debate sobre listas colectoras regresaría a la órbita interna de cada partido.
Que la conversación suceda ahora no es casualidad. En momentos de estrechez presupuestaria, cada gasto público —incluido el electoral— se revisa con lupa. En paralelo, crece la exigencia ciudadana de que las elecciones se traduzcan en gobiernos eficaces y partidos con rumbo.
Matices y realismo político
Aun cuando marca distancia del oficialismo nacional argentino, Jalil reconoció efectos positivos de ciertas medidas económicas sobre su provincia, al señalar que el RIGI “aceleró las inversiones mineras”, con impacto favorable en Catamarca. Es una afirmación que revela un rasgo pragmático: cada dirigente observa la cancha desde su territorio y evalúa qué reformas le resultan funcionales.
Por eso, el llamado al consenso no es menor: busca blindar cualquier cambio a las PASO de la coyuntura, de modo que la regla de juego no dependa de quién gobierna en cada momento. Si el objetivo es fortalecer a los partidos y a la representación, el desafío será equilibrar tres demandas: costo razonable, participación efectiva y resultados que la gente perciba como legítimos.
Lo que viene
La pelota está en el campo de los acuerdos. Jalil anticipó que ya existen diálogos con otros mandatarios y que la redefinición del sistema debería encararse con una mayoría amplia. A partir de ahora, el debate pasará por calibrar si las primarias abiertas todavía cumplen su cometido o si corresponde que regresen al ámbito tradicional de las internas partidarias.
Para una sociedad que le exige resultados a su política, el veredicto no será semántico: se medirá en participación real, en partidos más sólidos y en procesos menos onerosos. En esa vara, la propuesta del gobernador de Catamarca es una invitación a revisar sin nostalgias ni automatismos una herramienta que, desde 2009, marcó la competencia electoral argentina.