El informe reciente de la Secretaría de Hacienda muestra señales claras de agotamiento en el margen de maniobra fiscal del Gobierno federal. Entre enero y mayo de 2026 los ingresos tributarios sumaron 2.4 billones de pesos, lo que representa una caída real de 1.4% respecto al mismo periodo de 2025. Ese retroceso contribuyó a que los ingresos totales del sector público disminuyeran en 1.8% en términos reales en el lapso comparado.
Qué rubros explican la caída
El punto más sobresaliente es el desempeño del Impuesto sobre la Renta (ISR). En los primeros cinco meses del año la recaudación por ISR sumó 1.3 billones de pesos, cifra que quedó 72,433 millones de pesos por debajo de lo programado en el calendario mensual, lo que equivale a una baja de 5.8% frente a las metas.
“La recaudación tributaria se vio favorecida por la resiliencia del consumo de los hogares, que impulsó mayores ingresos por IVA, IEPS e impuestos a las importaciones, compensando parcialmente la menor captación asociada al ISR”
En efecto, no todos los componentes mostraron debilidad: el Impuesto al Valor Agregado (IVA) creció 3.3% y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) avanzó 6.9%, apoyados por la persistencia del consumo. Sin embargo, estas alzas no alcanzaron para neutralizar la caída del ISR.
Impactos y riesgos para la política fiscal
La menor recaudación complica la estrategia de Hacienda porque los ingresos tributarios son la principal fuente de financiamiento del gasto público. Además, el informe advierte que factores externos y coyunturales presionaron otros rubros: los ingresos petroleros registraron una contracción del 3.2%, afectando la disponibilidad de recursos en un sector que tradicionalmente financia inversiones y transferencias.
- Menor ISR reduce la capacidad de financiar gasto programable.
- Aumento del IVA y IEPS muestra resiliencia del consumo, pero es insuficiente para compensar.
- Caída en ingresos petroleros resta otro soporte fiscal relevante.
Para vecinos y comerciantes esto se traduce en dos consecuencias inmediatas: menos margen para nuevos programas sociales o inversiones públicas sin elevar el déficit, y mayor probabilidad de ajustes en prioridades de gasto si la tendencia persiste. A mediano plazo, Hacienda podría verse obligada a combinar medidas para cerrar la brecha, como contener gastos, reasignar partidas o confiar en dinamizadores de la recaudación como la formalización laboral y el crecimiento del empleo remunerado que impulsa IVA e IEPS.
| Rubros | Variación o monto |
|---|---|
| Ingresos tributarios (ene-may) | -1.4% (2.4 billones de pesos) |
| Ingresos totales sector público | -1.8% |
| ISR | 1.3 billones; -72,433 mdp vs programado (-5.8%) |
| IVA | +3.3% |
| IEPS | +6.9% |
| Ingresos petroleros | -3.2% |
En síntesis, la llamada "primavera fiscal" del Gobierno muestra fisuras: mientras el consumo sostiene algunos impuestos, la caída del ISR y la menor aportación petrolera reducen el colchón financiero. La Secretaría de Hacienda enfrentará el reto de ajustar la estrategia presupuestaria sin sacrificar la estabilidad macroeconómica ni el financiamiento de prioridades sociales.