Imagina que tu vecindario queda rodeado y que la única esperanza de vivir es acudir a una base de la ONU que, en teoría, protege a civiles. Eso fue lo que vivieron miles de habitantes de Srebrenica en julio de 1995: buscaban seguridad en un edificio que había servido de puesto a la misión de paz holandesa, pero la protección que esperaban no se materializó.
Un memorial que guarda relatos y tumbas
A pocos kilómetros del río Drina, en lo que fue un enclave bosnio, se ubica hoy el Centro Memorial de Srebrenica. El sitio combina una pradera con cientos de tumbas en las colinas y una fábrica abandonada que fue utilizada por aquel contingente de paz. Allí, quienes sobrevivieron recolectan memorias y documentan lo ocurrido entre el 11 de julio de 1995 y los días siguientes: una campaña de violencia que las autoridades y la historia clasificaron como limpieza étnica.
En aquel lapso fueron asesinados más de 8 mil hombres y niños por fuerzas serbias en la ciudad y sus alrededores. La atrocidad constituyó la mayor masacre en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial y transformó el lugar en un punto clave para la memoria y la justicia internacional.
“Lo que ocurrió es una mancha negra en la conciencia de la sociedad holandesa”
Quien pronuncia esa frase es Hasan Hasanovich, director del programa de Historia Oral del memorial y sobreviviente. En su relato subyace una denuncia: las tropas enviadas para proteger a la población no impidieron la separación de mujeres y niños de los hombres, ni los traslados a los llamados ‘lugares de ejecución’.
- En julio de 1995, más de 25 mil refugiados acudieron al refugio de la ONU en busca de protección.
- Sólo entre 5 mil y 6 mil personas fueron admitidas dentro del edificio; la mayoría quedó afuera.
- Las fuerzas serbobosnias procedieron a separar y ejecutar a los hombres y adolescentes fuera de la base.
Memoria, negacionismo y retos de la justicia
El centro no es solo un conjunto de tumbas: es también una institución que reúne testimonios orales para preservar la historia de quienes vivieron la violencia. Hasanovich advierte que, décadas después, persiste la negación del genocidio y el estímulo al odio en ciertos sectores —un fenómeno que dificulta la reconciliación y la reparación.
Los hechos de Srebrenica ponen en tela de juicio la capacidad de la comunidad internacional para proteger civiles en escenarios de conflicto y plantean preguntas sobre responsabilidad y aprendizaje institucional. Las lecciones que exigen sobrevivientes y familiares reclaman atención para evitar que se repitan patrones semejantes.
| Fecha | Evento o cifra |
|---|---|
| 11 de julio de 1995 | Inicio de la masacre en Srebrenica |
| Durante la semana | Más de 8,000 hombres y niños asesinados |
| Julio de 1995 | Más de 25,000 refugiados buscaron la base de la ONU; 5-6,000 ingresaron |
La memoria que custodia el memorial y el trabajo de recopilación de testimonios como los de Hasanovich son piezas fundamentales para sostener la verdad histórica frente al negacionismo. Esa tarea también interpela a las instituciones internacionales y a las sociedades nacionales, incluida la holandesa, sobre la responsabilidad política y moral que dejó aquella semana de julio.