Un panorama internacional que erosiona las expectativas de seguridad
El análisis disponible indica que el uso de la fuerza sigue teniendo un amplio predicamento en el orden internacional: actualmente se registran 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, y el gasto militar mundial ha crecido de manera continua por más de una década, con previsiones de un nuevo récord cercano a 2.8 billones de dólares al cierre de 2026. Estos datos describen un retroceso del marco de cooperación multilateral que, lejos de ser abstracciones, conforman un contexto que repercute en decisiones públicas y privadas en todas las escalas, incluida La Paz.
La retórica de muchos líderes —quienes se autocalifican de pacifistas o alegan actuar para preservar la paz— no siempre se traduce en políticas que reduzcan las tensiones. En numerosos casos, esos discursos sirven para justificar el mantenimiento de un statu quo favorable a ciertos actores, mediante el uso o la amenaza de la fuerza. Esa contradicción entre discurso y práctica se observa en diversos escenarios internacionales y es uno de los factores que alimentan la percepción de fragilidad del orden global.
- 59 conflictos activos en el mundo, número histórico desde 1945.
- 12 años de crecimiento continuado del gasto militar global.
- Estimación de 2.8 billones de dólares como posible récord de gasto para 2026.
“Vivimos en un planeta en el que hay 59 conflictos activos, la cifra más alta desde el final de la Segunda Guerra Mundial.”
¿Qué conlleva esto para la población de La Paz? Primero, un cambio en las prioridades presupuestales a nivel nacional y subnacional: la tendencia global hacia el reforzamiento militar puede traducirse en mayores partidas para seguridad y defensa, lo que compite con recursos destinados a salud, educación e infraestructura en el ámbito local. Segundo, un entorno internacional más volátil puede afectar flujos comerciales y turísticos, sectores relevantes para la economía paceña, al generar incertidumbre en mercados y cadenas logísticas.
Además, el debilitamiento de las instituciones multilaterales reduce la capacidad de respuesta coordinada ante crisis humanitarias o fenómenos transnacionales —desde desplazamientos forzados hasta el incremento de riesgos en seguridad marítima— que exigen cooperación internacional y regional. La Paz, como capital estatal con actividad portuaria y turística, puede enfrentar efectos indirectos si estas dinámicas se traducen en presión migratoria o en cambios en las rutas comerciales.
| Indicador | Valor citado |
|---|---|
| Conflictos activos | 59 |
| Años de crecimiento del gasto militar | 12 |
| Gasto militar estimado (2026) | 2.8 billones USD |
Para los gobiernos locales y la sociedad civil en La Paz la urgencia es ubicar estas tendencias globales en estrategias concretas: fortalecer la inversión en prevención social, mejorar la resiliencia económica y diversificar la base productiva para mitigar efectos externos; además de impulsar espacios de diálogo y cooperación con instancias estatales y federales para anticipar y gestionar riesgos. En un mundo en el que la paz parece un bien escaso, la capacidad de respuesta y la toma de decisiones informadas a nivel local cobran mayor relevancia.
La constatación de que el recurso a la fuerza no ha desaparecido y, de hecho, gana protagonismo obliga a repensar prioridades públicas en términos de seguridad integral, atención a la pobreza y fortalecimiento institucional, para que La Paz no quede al margen de las transformaciones que configuran el entorno regional y mundial.