Plan nacional para ríos incorpora al Lerma y al Tula; prevén obras, monitoreo y participación social
El gobierno federal presentó un modelo integral para la restauración de los principales ríos contaminados del país, que combina obras de infraestructura, monitoreo ambiental y la intervención comunitaria. Entre las cuencas señaladas figuran el Lerma y el Tula, cuyos cauces afectan de manera directa a comunidades del Estado de México.
Para el periodo 2025-2026 la inversión pública supera los 2,000 millones de pesos, con una proyección acumulada por encima de los 20,000 millones de pesos durante el sexenio. Las autoridades estiman que las acciones alcanzarán a más de 25 millones de personas en diez estados de la República.
“Restaurar un río es más que limpiar el agua. Es devolver el espacio público, prevenir inundaciones y proteger la biodiversidad”
La presentación del programa estuvo encabezada por la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), acompañada por mandos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). El enfoque anunciado abandona la intervención aislada del cauce y plantea la recuperación de la cuenca completa, integrando:
- Obras de infraestructura gris: plantas de tratamiento y colectores.
- Soluciones basadas en la naturaleza: humedales artificiales y reforestación de riberas.
- Monitoreo y participación de instituciones, academia y sociedad civil.
Durante las primeras labores de diagnóstico se han recorrido 340 kilómetros de río y muestreado 322 sitios. En estas tareas participaron aproximadamente 6,000 personas, según los datos dados a conocer por Semarnat y Conagua.
| Concepto | Valor |
|---|---|
| Inversión 2025-2026 | 2,000+ mdp |
| Proyección sexenal | 20,000+ mdp |
| Personas beneficiadas | 25 millones |
| Kilómetros recorridos | 340 km |
El diagnóstico también detectó descargas y focos de contaminación: se identificaron 3,202 descargas industriales, 479 tiraderos clandestinos y alrededor de 460 industrias con potencial contaminante en las cuencas objetivo. Esos hallazgos sirven de base para priorizar intervenciones que, además del saneamiento, buscan reducir riesgos de inundación y recuperar zonas ribereñas como espacios públicos.
Para la población del Estado de México, las medidas anunciadas implican posibles mejoras en la calidad del agua, una menor carga de contaminantes en ríos que abastecen acuíferos y mayores acciones contra fuentes de descarga ilegal. La coordinación interinstitucional prometida incluye trabajo conjunto entre autoridades federales, estatales y municipales, así como la incorporación de universidades y organizaciones civiles en tareas de monitoreo y restauración.
En lo práctico, la estrategia apunta a combinar inversiones en plantas de tratamiento y colectores con proyectos de restauración natural —por ejemplo, reforestación de riberas y humedales artificiales— para fortalecer la resiliencia de las cuencas y brindar beneficios tangibles a comunidades ribereñas.
Las autoridades informaron que las acciones ya realizadas y el diagnóstico servirán para definir prioridades y calendarios de intervención. Para residentes y municipios del Estado de México será relevante seguir los convenios de coordinación que formalicen obras, calendarios de trabajo y mecanismos de participación ciudadana que garanticen el mantenimiento y la vigilancia de los proyectos a mediano y largo plazo.