Acción naval para impulsar biodiversidad y turismo en la bahía de San Carlos
La Secretaría de Marina, a través de la Armada de México y la Segunda Región Naval, efectuó el hundimiento controlado del casco del ex buque ARM “Mariscal PC-211” en aguas de la bahía de San Carlos, en el municipio de Guaymas, Sonora. La maniobra forma parte del Sistema Arrecifal Artificial Sonorense (SAAS), un programa que busca restituir y ampliar hábitats marinos en el Golfo de California.
Según el reporte oficial, el objetivo principal es generar estructuras que funcionen como refugio y sustrato para distintas especies marinas, favorecer procesos de crecimiento y reproducción, y a mediano plazo atraer la actividad del buceo recreativo, con los beneficios económicos que esto implica para las comunidades costeras.
El casco hundido se suma a otros elementos colocados previamente en la zona. En marzo pasado se realizó una operación similar con la ex patrulla costera “Cabo Corrientes” (PC-271). Ambas intervenciones se hicieron cumpliendo normas ambientales y protocolos de seguridad marítima, tras la preparación técnica del casco y la supervisión de las condiciones oceanográficas y operativas.
- Buque hundido: ARM “Mariscal PC-211”, ex patrulla costera.
- Ubicación: Bahía de San Carlos, municipio de Guaymas, Sonora.
- Antecedente: Hundimiento de la ex patrulla “Cabo Corrientes” el 3 de marzo.
La embarcación ARM “Mariscal” fue construida en los astilleros Ailsa Shipbuilding Company, en Troon, Escocia, y entró al servicio el 25 de diciembre de 1975. Fue dada de baja del servicio activo el 1 de noviembre de 2021 y permaneció bajo resguardo en el puerto de Guaymas hasta este nuevo uso dentro del SAAS.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Nombre del barco | ARM “Mariscal” (PC-211) |
| Astillero | Ailsa Shipbuilding Company, Troon |
| Inicio de servicio | 25 de diciembre de 1975 |
| Baja del servicio | 1 de noviembre de 2021 |
| Operación previa | Hundimiento de “Cabo Corrientes” (PC-271) — 3 de marzo |
Entre las especies que las autoridades señalan como beneficiadas se encuentran peces de distintos tamaños, nudibranquios, caracoles, erizos, estrellas de mar, langostas, así como comunidades de corales, algas y pastos marinos, componentes fundamentales para la resiliencia del ecosistema local. La creación de sustratos artificiales pretende además disminuir la presión sobre los fondos naturales cuando exista demanda turística de buceo.
Para las comunidades de Guaymas y San Carlos, la instalación de arrecifes artificiales representa una estrategia con efectos combinados: restauración ecológica, protección de recursos pesqueros a mediano plazo y potencial impulso al turismo especializado —buceo y observación— que puede traducirse en ingresos para prestadores de servicios locales.
La Secretaría de Marina indicó que estas maniobras se ejecutan con coordinación interinstitucional y con atención a normas ambientales y de seguridad marítima. No obstante, la implementación de proyectos de este tipo suele implicar vigilancia continua para evaluar la colonización biológica, prevenir impactos no deseados y garantizar que la infraestructura hundida no represente riesgo para la navegación.
En el territorio sonorense, donde la pesca y el turismo costero son actividades clave, las autoridades deberán transparentar los seguimientos ambientales y los estudios previos y posteriores para que la población conozca los beneficios concretos y los plazos esperados para la recuperación de hábitats y la llegada de visitantes interesados en el buceo.