Un destino natural accesible desde la capital
El ejido Vencedores, ubicado en el municipio de San Dimas, se perfila como un punto de interés para el turismo de naturaleza a corta distancia de la ciudad de Durango. El predio suma alrededor de 23,500 hectáreas y cuenta con una reserva forestal de 37 hectáreas, además de senderos y cuerpos de agua que atraen a visitantes interesados en el avistamiento de fauna y en actividades al aire libre.
Entre los atractivos señalados está una cascada con 74 metros de caída libre que alimenta un estanque donde se cría trucha; más adentro del bosque se localizan las denominadas cascadas gemelas (Los Chocos), con cortinas de agua de 94 y 96 metros. Estas formaciones ofrecen puntos panorámicos para caminatas y fotografía de naturaleza.
Qué ofrece el sitio y actividades disponibles
- Senderismo: rutas que conducen a miradores y a las cascadas.
- Observación de fauna: venados, tejones, pájaros carpinteros, ardillas, jabalíes, guajolotes y cotorras, entre otras especies.
- Visita a granja de trucha: instalaciones donde muestran el cultivo de trucha arcoíris, desde incubación hasta estanques de crecimiento.
La granja de trucha del ejido se inscribe en un contexto regional donde este cultivo se practica en más de 100 granjas del país, con presencia en estados como Estado de México, Michoacán, Puebla, Durango y Chihuahua; en Vencedores el visitante puede conocer las técnicas de incubación y crianza empleadas en la Sierra.
| Recurso | Medida / Comentario |
|---|---|
| Superficie total del ejido | 23,500 ha |
| Reserva forestal | 37 ha |
| Cascada principal | 74 m de caída |
| Cascadas gemelas (Los Chocos) | 94 m y 96 m |
Para quienes viajan desde la Ciudad de México, la conexión en autobús implica aproximadamente 20 horas de traslado; las corridas desde la Central de Autobuses del Norte hacia Durango tienen tarifas aproximadas de $1,500 a $2,000 pesos, según las opciones de servicio.
Implicaciones locales: conservación y economía
La certificación por el aprovechamiento forestal sustentable y la participación en proyectos ecológicos sitúan al ejido como un actor relevante en la conservación de bosques de la Sierra. Al abrir opciones de ecoturismo, la comunidad puede diversificar ingresos mediante actividades guiadas, hospedaje rústico y venta de productos locales, siempre que las visitas se manejen con criterios de manejo responsable para evitar impactos sobre los recursos naturales.
La existencia de senderos bien señalizados, protocolos para la protección de la fauna y el control del acceso a zonas sensibles serán determinantes para que el desarrollo turístico sea compatible con la conservación a largo plazo.
Para quienes planeen la visita, resulta útil confirmar horarios y tarifas locales, así como respetar las indicaciones de cuidado ambiental en las rutas y áreas de acampe. El sitio ofrece una experiencia de contacto directo con la Sierra y prácticas productivas como la acuacultura de trucha que, en conjunto, fortalecen la oferta turística de Durango.