La familia de la mascota conocida como Pato Merlín obtuvo un departamento en la Ciudad de México tras una gestión realizada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien contactó a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y al titular del Instituto de Vivienda, Inti Muñoz Santini, para iniciar el trámite que permitió el acceso a la nueva vivienda.
En declaraciones durante la conferencia matutina del 10 de julio, Karla Gómez, dueña del Pato Merlín, relató que su familia habitaba un local comercial en la zona de Vértiz y Arcos de Belén y que, por temor a represalias, solían decir que vivían en una casa cuando no era cierto. Tras mostrar a la presidenta las condiciones del inmueble, Sheinbaum ofreció gestionar apoyo con autoridades capitalinas para facilitar el cambio a un departamento.
“Le pregunté: 'Karla, ¿qué necesitan, qué necesita tu familia?' ... hablamos con Clara e Inti Muñoz”, compartió la presidenta Claudia Sheinbaum.
Qué significa y cómo funciona el apoyo
Las autoridades subrayaron que la entrega del inmueble no constituye un regalo: la familia cubrirá el valor del departamento. El caso fue canalizado mediante la coordinación entre la Presidencia y dependencias de la capital, en un esquema similar al que opera el Instituto de Vivienda a través del Programa de Vivienda en Conjunto, que otorga financiamientos sin intereses y da prioridad a personas de bajos ingresos y grupos vulnerables.
- La gestión incluyó la comunicación directa entre la Presidencia y la jefatura de Gobierno.
- La familia paga el valor del inmueble; no se trata de una donación.
- El apoyo se enmarca en los mecanismos de financiamiento del Instituto de Vivienda de la CDMX.
El Programa de Vivienda en Conjunto, mencionado por las autoridades, contempla siete modalidades de financiamiento destinadas a proyectos habitacionales, según la información pública del instituto. Estas modalidades priorizan proyectos para sectores vulnerables y buscan facilitar la adquisición mediante condiciones preferentes, como la ausencia de intereses.
Para habitantes de la capital que viven en condiciones similares —por ejemplo, en locales convertidos en vivienda o en inmuebles con deficiencias de espacio— este episodio ilustra dos vías de actuación: la gestión política directa y el acceso a programas institucionales que ofrecen financiamiento. Aun así, las fuentes oficiales recomiendan seguir los procedimientos formales del Instituto de Vivienda para evaluar elegibilidad y requisitos.
El caso también abre preguntas sobre los criterios de selección y transparencia en las gestiones que vinculan a autoridades federales con programas locales de vivienda. En el ámbito urbano capitalino, donde la demanda de vivienda asequible sigue siendo alta, el funcionamiento y la divulgación de las reglas de los programas públicos resultan clave para garantizar que los apoyos lleguen a quienes más los necesitan.