Resumen de la apertura y sus características
Una nueva línea de gran compromiso fue inaugurada el pasado 2 de julio en el macizo del Condoriri, en la Cordillera Real boliviana. La vía, bautizada «Jenga Boliviano», fue abierta por la cordada integrada por Emiliano Cárdenas, Maxime Álvarez y el guía boliviano UIAGM Pacífico Machaca. Según la crónica de la apertura, la escalada acumuló 27 horas de progreso sobre roca frágil y nieve, con un vivac imprevisto y un nivel de exposición extremo.
Detalles técnicos y dificultades
Los aperturistas reportaron que la principal dificultad de la ruta no es tanto el grado técnico como la muy mala calidad de la roca y la precaria posibilidad de colocar protecciones seguras. La descripción oficial de la vía consignó las siguientes especificaciones:
| Característica | Valor |
|---|---|
| Nombre | Jenga Boliviano |
| Longitud | 800 m |
| Dificultad | 6b, C2 |
| Ángulo mixto | 65º |
En la propia relación de la expedición se señala que, en esa cara del macizo, “la roca metamórfica es extremadamente mala”. Esa condición obligó a la cordada a extremar precauciones y a adaptar técnicas de aseguramiento en tramos donde “una caída no era una opción”.
Contexto del proyecto y antecedentes
Pacífico Machaca había observado la línea central de la pared durante años y, junto con su hermano, ya había abierto previamente un itinerario más sencillo en la misma vertiente. La concreción de Jenga Boliviano llegó tras un curso de alpinismo que impartieron Álvarez y Cárdenas en Bolivia para alumnos mexicanos; al término de la capacitación, ambos decidieron unir fuerzas con Machaca para intentar la propuesta que llevaba tiempo en espera.
- La escalada demandó resistencia física y logística: 27 horas en pared y un vivac no planificado.
- La roca descompuesta aumentó el riesgo y limitó la colocación de aseguramientos permanentes.
- La ruta combina largos técnicos de roca con tramos de nieve y mixto a 65º de inclinación.
“En el Condoriri, y especialmente en la cara sur de La Ala, la roca metamórfica es extremadamente mala. Abrir una vía que, además de ser escalable, tenga cierta dificultad técnica es algo muy poco habitual”, explicó Machaca.
La apertura de Jenga Boliviano se suma al historial de rutas exigentes en el Condoriri, uno de los escenarios más relevantes del alpinismo boliviano, y pone de manifiesto los retos que representa trabajar en paredes con material geológico inestable. Para escaladores y operadores de montaña, la nueva vía constituye tanto un logro técnico como un recordatorio sobre la necesidad de preparar expediciones con criterios estrictos de seguridad y logística.
Para la comunidad deportiva y de montaña, el relato de esta apertura ofrece lecciones concretas sobre planificación en alta montaña: la calidad del sustrato rocoso, la capacidad para improvisar vivacs y la experiencia en protección en roca pobre son factores que, en conjunto, determinan el éxito y la seguridad de una ascensión de este tipo.