Operativos federales y levantamiento de quejas en Durango
Desde principios de junio, Durango capital y municipios aledaños fueron escenario de un despliegue de unidades de élite del Ejército Mexicano y fuerzas federales dirigido a combatir al grupo delictivo identificado como "Los Cabrera". Según reporte periodístico local, los primeros en arribar fueron los comandos conocidos como "Murciélagos" el 10 de junio, seguidos por los denominados "Perrazos" y otras unidades especializadas, con un total cercano a 700 elementos en distintos momentos.
El empleo de estas fuerzas combinadas se tradujo en detenciones masivas, aseguramiento de armas de alto poder, incautación de miles de pesos en efectivo y vehículos de lujo presuntamente vinculados a actividades ilícitas. Habitantes y autoridades municipales reportaron una reducción en la circulación de vehículos sin placas, escoltas armados y la presencia de "halcones" en motocicletas, lo que generó inicialmente percepción de mayor seguridad en algunas colonias.
- 10 de junio: llegada de los "Murciélagos".
- Posteriormente: arribo de los "Perrazos" y comandos de cateos.
- Fuerza total aproximada: 700 elementos en despliegues combinados.
- Resultados iniciales: detenciones, decomisos de armas, dinero y vehículos.
No obstante, a poco más de un mes del inicio de las operaciones, organismos defensores de los derechos humanos han registrado quejas contra actuaciones de las fuerzas desplegadas. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Durango (CEDHD) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reportaron en conjunto alrededor de un centenar de quejas por presuntos delitos como abuso de autoridad, tortura, privación ilegal de la libertad y un caso de homicidio.
El fenómeno fue calificado en informes como un exceso del llamado "daño colateral".
Los señalamientos, según la información disponible, incluyen casos concretos documentados por las comisiones. Entre ellos se menciona el homicidio de Arturo Pérez Deras (con folio citado en la fuente original), y otras denuncias por tratos y detenciones ilegales. Estos reportes contrastan con la percepción ciudadana inicial que veía con buenos ojos la presencia de los comandos, incluso en interacciones cercanas y solicitudes de fotografías.
El balance plantea preguntas concretas para autoridades y residentes de Durango: cómo mantener la reducción de la presencia delictiva sin violaciones a derechos, qué mecanismos de supervisión y rendición de cuentas se aplicarán a los operativos y cuáles serán las reparaciones o investigaciones en los casos denunciados. Para la población local, las consecuencias son directas: mientras unos colonos perciben mayor tranquilidad por la reducción de conductas vinculadas al crimen organizado, otros enfrentan la afectación de garantías individuales y posibles impactos en confianza hacia las fuerzas federales.
| Elemento | Dato |
|---|---|
| Fecha de inicio del despliegue | 10 de junio |
| Nombres de comandos | "Murciélagos", "Perrazos" y otros |
| Personal aproximado | 700 elementos |
| Quejas registradas | ~100 (CEDHD y CNDH) |
| Incidente grave reportado | Homicidio de Arturo Pérez Deras |
Las comisiones de derechos humanos y las autoridades federales y estatales tienen ante sí el reto de transparentar las acciones, documentar responsabilidades y ofrecer respuestas a víctimas y familiares. Para los duranguenses, la prioridad será que cualquier estrategia de seguridad combine eficacia operativa con respeto irrestricto a los derechos humanos, y que las autoridades locales vigilen y exijan que así sea.