Reordenamiento criminal tras la caída de un líder
Un informe publicado el 7 de julio de 2026 por International Crisis Group describe cómo la captura y traslado de Ismael “El Mayo” Zambada desencadenó una profunda crisis interna en el Cártel de Sinaloa que continúa repercutiendo en la seguridad del estado. Según el documento, la organización ahora está dividida en cuatro facciones principales y más de 20 células activas que compiten por territorio y recursos.
El quiebre se aceleró tras el episodio del 25 de julio de 2024 en que, conforme a archivos judiciales estadounidenses, el patriarca fue puesto a bordo de un avión en Nuevo México. Ese hecho, y la rivalidad entre herederos del poder criminal, detonaron una ola de ataques y desplazamientos que modificaron el control sobre municipios y rutas de operación.
Quiénes son los actores y dónde operan
El informe identifica a las cuatro facciones con nombres y tendencias operativas que ya afectan zonas concretas del estado:
- Los Mayos: avanzaron en la capital y tomaron control de áreas del sur y oriente de Culiacán, además de varias localidades rurales.
- Los Chapitos: sufrieron retrocesos y han perdido posiciones clave frente a sus rivales.
- Chapo Isidro: mantiene presencia en el norte del estado y actúa como actor relevante en ciertas rutas.
- El Guano: opera de forma más discreta, sin consolidar un territorio fijo, pero con actividad relevante en sombras.
| Facción | Zona principal |
|---|---|
| Los Mayos | Sur y este de Culiacán, Villa Juárez, Jesús María |
| Los Chapitos | Áreas históricas en disputa, pérdida de control |
| Chapo Isidro | Norte del estado |
| El Guano | Operaciones móviles, sin territorio fijo |
Impacto local y dinámicas de violencia
La confrontación entre facciones ha traído consigo desplazamientos forzados, ejecuciones selectivas y el florecimiento de actividades criminales que van más allá del narcotráfico, según el análisis citado. Zonas agrícolas y comunidades rurales, que antes podían considerarse periféricas, se han convertido en puntos de disputa, con consecuencias directas para la seguridad, la economía y la vida cotidiana de las familias sinaloenses.
El informe documenta también que el conflicto incluyó ataques masivos en septiembre de 2024 alrededor de Culiacán, lo que generó oleadas de violencia y desplazamiento en municipios cercanos. Organismos internacionales y autoridades locales enfrentan el reto de responder a una estructura criminal más fragmentada y, por tanto, más difícil de neutralizar con acciones convencionales.
Qué significa para la ciudadanía
- Incremento en la presencia de grupos armados en rutas rurales y zonas periurbanas.
- Mayor riesgo de desplazamiento y afectación de actividades agrícolas y comerciales.
- Complicaciones para la acción policial y estatal ante la multiplicidad de células y alianzas fluidas.
La nueva geografía del crimen en Sinaloa obliga a autoridades locales y federales a ajustar estrategias de inteligencia y protección a comunidades afectadas. Mientras tanto, los habitantes de Culiacán y otras regiones del estado viven la tensión de un reordenamiento criminal que aún no encuentra estabilidad.